Consultando la ficha de esta película en IMDB, me ha sorprendido comprobar que hace un par de años ganó algunos premios en festivales independientes de Estados Unidos. A veces, en dichos festivales se premia más la intención que los resultados, y La camarera es un claro ejemplo de ello.
Que quede claro que no estamos ante una mala película. Las intenciones son buenas, el mensaje también. La camarera transmite un mensaje que hoy en día apenas se lleva: volver a empezar. Y no me refiero a la película de Garci. En cambio si que hablo de personas que por miedo o inseguridad no se atreven a cambiar su situación. Y esto no es una crítica, volver a empezar es duro, en cualquier ámbito, en cualquier situación, pero no hay que olvidar que es una posibilidad que siempre está ahí.
En esta película el tema de volver a empezar es aún más complicado, ya que la protagonista sufre una completa anulación por parte de su pareja. Adrienne Shelly, la directora, trata el tema con un cierto humor llevadero, aunque sin caer en una superficialidad que acabaría con su mensaje. Keri Russell, la protagonista de Felicity, está sobria y hasta creíble, aunque el hecho ...