‘Lars y una chica de verdad’: a creer en las muñecas.

Categorias: Críticas, Destacadas
Escrito por: Ibon Herreros
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Lars es un joven de 27 años que vive sólo enfrente de su hermano Gus, que a su vez vive con su novia y esperan su primer hijo juntos. No le gusta relacionarse con la gente o, por lo menos, eso cree él. Evita pasar tiempo con su hermano y en el trabajo su relación con los compañeros es lo más escueta posible. Pero eso no evita que todo el mundo le quiera y se preocupe por él. Tienen la sensación de que pronto romperá el caparazón de la introversión y la soledad de la que se ha rodeado siempre, empezando a relacionarse con la gente… pero el caparazón no lo rompe él, sino una muñeca hinchable que encarga por internet y a la que hace pasar por su novia ante el asombro de su familia y vecinos. Lejos de convertirse en el puente a la locura, la muñeca será su transición hacia la cordura, a ese mundo del que todos quieren hacerle participe.

Ryan Gosling interpreta a Lars, un personaje tremendamente complejo y lleno de matices, ya sean tics, manías o simplemente inseguridades. Recuerda mucho al personaje de Jack Nicholson en ‘Mejor imposible’, salvando las diferencias de edad y contexto. Es uno de esos personajes que llevan el peso de la historia, y sin los que una buena interpretación hunde la película. Por suerte, Gosling ha demostrado ser un muy buen y prometedor actor (fue un pequeño robo-decepción que no se llevará el Oscar hace dos años). En su papel de Lars consigue transmitir esa vulnerabilidad y empatía necesaria para creer lo que va a pasar en la segunda mitad de la cinta, cuando el pueblo comience a creer en su muñeca y compañera Bianca, aunque en el fondo estén creyendo en él, la parte de su personalidad que quiere salir y relacionarse con los demás.

Remarco el hecho de la empatía de nuestro protagonista. Si no conectáis con él, todo lo que vais a leer a continuación os parecerá una completa locura y no volveréis a leer este blog (espero que esto no suceda). En esta película hay un concepto de vecindad y comunidad muy al estilo de las películas de M. Night Shyamalan. ¿A qué viene esto? Déjenme explicarme. En las películas del director de ‘Señales’ los personajes interactúan, se ayudan, luchan juntos como la única posibilidad de conseguir superar las adversidades. La familia, la comunidad, el vecindario, todos forman nexos de unión que sólo cuando colaboran unos con otros consiguen superar sus aflicciones. En este film mucho de esto. Sin la ayuda del pueblo, Lars nunca saldría adelante, y posiblemente acabaría como uno más de los jóvenes desorientados de este mundo (aunque no sea tan malo esto, ¿verdad?). Por suerte para él y para nosotros esto no ocurre. Hacia la mitad de la película se produce un cambia en sus vecinos. Este cambio se refiere a la percepción de estos hacia Bianca, la neumática compañera del protagonista. Todo el mundo parece comprender que Bianca representa las inseguridades de su dueño-pareja, ese lastre que no le permite salir adelante. Cuando el pueblo empieza a involucrar a Bianca en sus vidas, Lars empieza a perder las inseguridades que imposibilitan que se relacione con los demás. Cuanto más lejos tiene a su muñeca, más cerca ve a los que le rodean. Incluso empieza a sentir algo por una compañera de trabajo a la que nunca había hecho el menor caso, y se atreve a ir y a hacer cosas que antes nunca hacía, ya sea ir a una fiesta, a la bolera, y sobre todo, a dejarse tocar y abrazar por la gente, esto último clave a la hora de tumbar las barreras de la incomunicación.

La primera mitad de la película te permite reír de las situaciones que Lars genera. Es una persona completamente insegura que provoca situaciones inverosímiles en las que la gente de su alrededor no sabe como reaccionar ( de aquí mi comparación con ‘Mejor imposible’). Pero en la segunda mitad del film todo cambia. Lo que te antes te hacía reír ahora te provoca compasión. La vulnerabilidad de Lars se convierte en el arma de este para ganarse a sus vecinos en la película y, fuera de esta, a los espectadores. Es cierto que la historia en si es difícil de creer, por eso en todo momento el guión nos envía sutiles mensajes de que hay que seguir creyendo, que Lars podría ser cualquiera (acaso nosotros no haríamos todo lo posible por ayudar a un amigo en esta situación) y que los finales felices no son siempre una mala elección si cierran una historia, un viaje que solo debe tener un final completamente inverso a su inicio.

Su ficha en imdb

Un comentario en “‘Lars y una chica de verdad’: a creer en las muñecas.”

  1. manu Nos cuenta:

    Gran reseña. Supongo que todos nos buscamos de una forma u otra una muñeca para seguir adelante.

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