Vladimir Nabokov conmocionó al mundo en 1950 con la novela Lolita, en la que mostraba una relación entre un hombre maduro y una jovencita de 12 años. Mayor fue la polémica porque ese hombre, Humbert, era su padrastro y sólo se casaba con su madre para estar cerca de la joven.
Kubrick contrató, en 1962, al propio Nabokov para adaptar esa novela. Los cambios no se hicieron esperar, sobre todo, para evitar un escándalo mayor. Se aumentó la edad de la joven hasta los dieciséis años y se eliminaron todos los contactos explícitos cariñosos o sexuales, dejando todo este proceso a cargo de la imaginación de la audiencia. El resultado es una brillante película realzada por las actuaciones de James Mason y, sobre todo, Peter Sellers. Este último interpreta a Clare Quilty, un emergente escritor que no duda en seducir a Lolita y alejarla de los brazos de su padrastro.
A pesar de ser una muy buena película, sin altibajos, para los que hayan leído el libro la eliminación del contacto o jugueteo entre Lolita y Humbert quita algo de potencial al relato. Por el contrario, Kubrick dota al personaje de Quilty de un aura enigmática que le hace ser más atrayente ...